Cantar una canción que está sonando por la radio es una de las maniobras más comadrejas posibles: se elimina todo el disfrute ajeno mientras que se aumenta considerablemente el propio
La verdad es que yo odio que canten una canción que estoy esperando oir, y sin embargo yo la canto siempre. La teoría de Scott es que todos somos unas comadrejas despreciables, pero yo espero que en mi caso sea pura casualidad.




Madre mía el hombre este es todo un Ortega de los tiempos modernos, alguna vez me descubro a mi mismo haciendo exactamente eso cuando odio que otros lo hagan, supongo que se puede considerar una especie de acto reflejo ante la música, vamos, que se hace inconscientemente o con el subconsciente.
Va a resultar que en el fondo todos somos iguales.